La razón de la falta de ideas…
publicado por enciendev1.0 en El Cráneoa las 22:25 hrs.
Existe concordancia en que el emprendimiento y la innovación son factores claves para que Chile alcance y mantenga el desarrollo. Así lo ha entendido, al menos, el Estado dirigiendo sus recursos al fomento de proyectos innovadores con expectativas de alto crecimiento. No obstante esto, la escasez de proyectos innovadores con potencial de crecimiento en nuestro país y muy especialmente en nuestra región de Coquimbo, reflejan una situación crítica y requiere de una análisis de las razones del por qué de esta situación.
Un análisis de las razones de la escasa masa crítica de proyectos en la región, pasa necesariamente por preguntarnos cual es la realidad de la educación primaria y secundaria de hoy. En una reciente visita de Davor Mimica, gerente general de educación 2020 -con ocasión del Sub35- le pregunte su opinión acerca de la educación para el emprendimiento y cual sería el efecto de su aplicación en la generación de más emprendedores y mejores ideas de negocios. Su respuesta me descolocó, sobre todo porque reconozco que no estaba en conocimiento de las cifras sobre las cuáles se sustenta el proyecto educación 2020, a saber: 2 de cada 5 estudiantes que terminan 4º básico no comprenden lo que leen y el mejor 6% de los alumnos chilenos no supera el promedio general internacional.
Cuando nosotros, quienes vemos en la educación para el emprendimiento la mejor solución a la escasez de proyectos innovadores, insistimos majaderamente en que se hace necesario incluir competencias que fomenten una cultura del emprendimiento “desde abajo”, esto es, insertar el emprendimiento en las salas de clases, como contenido obligatorio y continuo en todo el proceso de enseñanza. Lo hacemos asumiendo que hay constantes que existen por defecto y por mérito propio del actual sistema educacional, como lo es saber leer. Sin embargo y al parecer una vez más, la lógica parece no ser tan lógica y la constante tiende a parecer variable.
Muchas veces he escuchado de destacados emprendedores que una característica que los define como tal, es que son capaces de convertir una amenaza en oportunidad. Pero transformar el analfabetismo educacional chileno en potencial de creación de nuevas ideas que van a cambiar el mundo parece una tarea titánica, mucho más si pensamos que la educación no es una simple situación de mercado en donde existe una oportunidad para emprender un negocio. Aún así parece existir una oportunidad que brinda esta delicada situación y es que aún asumiendo que nuestros estudiantes supieran leer, la masa crítica de proyecto va a seguir existiendo toda vez que la existencia de esta competencia básica no asegura de manera alguna tener niños más creativos y ambiciosos. La clave, no siendo ni acercándome a ser un experto en temas metodológicos, está en los incentivos y la motivación, paradójicamente aptitudes claves en un emprendedor.
El emprendimiento como actitud de vida, es en sí mismo, una potente herramienta de incentivo y motivación. La adaptación y posterior utilización de contenidos basados en ejemplo de éxito de personas comunes y corrientes que lograron conseguir sus sueños; el valor del fracaso como una opción válida y muchas veces conveniente para el aprendizaje o más sencillo aún; la enseñanza que incluyan la comprensión del valor del dinero, del concepto de mercado, de la responsabilidad, del riesgo responsable como clave del éxito o de la importancia de cumplir los compromisos, podría con seguridad significar una nueva modalidad de educación con resultados doblemente prometedores al de solo apostar a una educación mas equitativa.
Existe el clásico ejemplo del futbolista exitoso, muchas veces ídolo de niños y jóvenes. Una educación que integre el emprendimiento no le exigirá al alumnos aptitudes técnicas con las que muchos atletas exitosos nacen. En cambio sí promete una mayor probabilidad de formar personas con competencias validadas en todo tipo de circunstancias.
Se comete un error garrafal al confundir al emprendedor con el empresario, pues este último solo es el ejemplo más claro de aquel que hace uso intencionado del emprendimiento como actitud de vida y entiende, muchas veces sin darse cuenta, los valores que esta actitud conlleva.
La falta de ideas tiene un aliado: la baja comprensión de que la clave de un país más innovador, una medida efectiva pasa -quizás- por integrar al emprendimiento en el ADN de las personas. Que mejor forma que enseñarle a un niño que puede ser del tamaño de sus sueños…
EDITORIAL BOLETIN Nº1 EmprendeULS
DANKO RAVLIC TORRES
Director Ejecutivo
EmprendeULS
emprendeuls@gmail.com
Nos falta mucho por avanzar en materia de educación. Es triste ver como el vicio da vueltas una y otra vez, pues no solo en la educación básica se cometen enormes errores. En la actualidad algunas universidades también dejan a sus alumnos en las manos de Dios, con profesores que dejan mucho que desear.
De una vez por todas, demos paso a la meritocracia. Que los docentes sean quienes realmente merecen serlo.
La incapacidad de ser mejores siempre está presente. Los que añoran ser más, son atacados inevitablemente por los que viven conformes siendo menos.
“el valor del fracaso como una opción válida y muchas veces conveniente para el aprendizaje…”.
Me quedo con esta frase para establecer algunos cuestionamientos:
¿Qué papel juegan los adultos al momento de recibir una mala calificación como resultado en las pruebas de sus hijos?
¿Cuantos de nosotros buscamos las respuestas correctas luego de que cometimos algun error en las pruebas?
¿Sabemos aprovechar la instancia de aprendizaje que se da en estos casos?
Creo que por ahí va el primer paso para “remediar” en parte la actitud que pueden tomar las nuevas generaciones frente a las oportunidades y frente al fracaso. Darle una vuelta y verlo positivo, como decía la vieja campaña.
Las actitudes negativas son las que “achican” a las personas.
Mostremos que existen oportunidades de crecer, incluso en el fracaso.